martes, 29 de junio de 2010

No intento alcanzar la luna...

-No intentes alcanzar la luna, hija.
-No, padre, ¡la luna intenta alcanzarme a mí!

Thomas Fairchild y Sabrina Fairchild en Sabrina, 1954


Si lo pienso me parece que fue ayer, y haciendo memoria me acabo de dar cuenta de que ya hace más de cuatro años. El caso es que, tiempo atrás, pasé una corta temporada yendo a una psicóloga. Simplemente llevaba demasiado tiempo muy, muy triste, pensé que no tenía nada que perder y resultó que tenía mucho que ganar, porque era una estupenda profesional que distaba muchísimo del horrible recuerdo que tenía del gélido psicólogo infantil al que me llevaron cuando mis padres se divorciaron.

A lo que iba, una cosa que me gustaba mucho es que ella me planteaba ideas para reflexionar, pero muy adaptadas a mí y a lo que, sesión tras sesión, iba averiguando de mí. Y a nadie que haya hablado conmigo dos o tres veces se le escapa (y en este blog salta a la vista) que soy una apasionada del cine, del cine de todas las épocas, pero en particular del cine clásico.

Pues bien, un día me hizo una pregunta que me cautivó. Me preguntó a qué personaje de cine creía que me parecía yo, y a cuál me gustaría parecerme. Lo pensé muy poco. Casualmente cité a un personaje que siempre me ha caído mal como aquel al que me parezco (no porque me caiga mal a mí misma, sino por su forma de relacionarse con el mundo que veo parecida a la mía), y a otro personaje que siempre me ha gustado como aquel al que me quiero parecer.

Han pasado más de cuatro años, y hace unos días, cuando este blog nació en mi imaginación, pensé qué nick podía ponerme, y volví a plantearme la pregunta. ¿A qué personaje me parezco y a cuál me gustaría parecerme? Desgraciadamente, sigo pensando que me parezco demasiado al mismo que dije hace cuatro años. Pero ya no quiero parecerme al otro, porque ya lo hice y me salió el tiro por la culata. Y me he dado cuenta de que a quien quiero parecerme es a Sabrina (a la original, no a esa horrible que hizo Julia Ormond).

Sabrina, esa chica torpe, ingenua y enamoradiza que intentaba alcanzar la luna, pero que se fue a París, y volvió hecha toda una mujer superchic y con seguridad en sí misma, sin miedo a vivir, y se encontró con que ya no era ella la que intentaba alcanzar la luna, sino que la luna intentaba alcanzarla a ella. Sabrina, la que en los peores momentos siempre mantuvo una enorme dignidad. Sabrina, esa mujer que encontró el amor donde menos lo esperaba.

No soy una chica dura, ni puedo serlo. Soy sentimental, tierna, emocional. Y lo que me gusta de Sabrina es que supo crecer sin perder su dulce fragilidad, y dejar de observar la vida de los demás para atreverse a vivir, por mucho miedo que dé ese riesgo.

Me gustaría, algún día, poder decirle a alguien, de corazón, que no intento alcanzar la luna. Que, como a Sabrina, es la luna la que intenta alcanzarme a mí.

8 comentarios:

  1. No he visto la película, ni sé que personaje es, pero segun lo describes tiene que ser un personaje fantástico.
    TeSigo.
    Un beso :D

    ResponderEliminar
  2. Porqué sentir tristeza? son 30 años! y yo, en tu lugar, estaría más que orgullosa jeje. Felíz cumpleaños para vos también entonces! :)

    ResponderEliminar
  3. Encantada de que pases! :)
    Veo que sí, Audrey Hepburn es un icono importante para mi. Su personalidad, lo que logró sin perder su sencillez y humildad... en fin todo.
    Magníficas fotos y muy bien escogido el texto de días rojos, ¡me encanta!
    Un besazo!

    ResponderEliminar
  4. ¡Qué bien, estrené el blog ayer con muchísima ilusión y hoy tengo mis tres primeras visitas! ¡Gracias por pasar por aquí!

    @La Chica Gris: pues mira, yo soy una enamorada del cine clásico, pero esa peli no me gustó ni a la primera ni a la segunda. Tuve que verla por tercera vez, ya más que adulta, para entender la magia de ese personaje.

    @.: ¡Gracias, pero es que a los 16 creía que me comería el mundo y aún no llegué ni a los aperitivos! Disfruta mucho, que tienes la edad más maravillosa, cuando yo cumplí los 16 hice un viaje ese verano, días después de mi cumpleaños, ¡y allí conocí a mi primer amor! Besos.

    @nubedealgodón: Audrey es mucha Audrey, como actriz pero sobre todo como ser humano. He aprendido mucho con sus películas y con sus biografías. :)

    ResponderEliminar
  5. Eres igual de dulce y fuerte que Sabrina porque quieres serlo, no te conozco y así te veo, muy bien escogido tu look, no renuncies a tus sueños, si te caes mira las margaritas más de cerca y cuando te llenes de su sencilla belleza levántate con elegancia y sigue el camino. MUAK

    ResponderEliminar
  6. @Ritamalone: una de las pocas cosas que creo haber aprendido es que hay que ser honesto con uno mismo, admitiendo las propias virtudes y los errores. Soy una persona dulce, es la verdad, y me siento muy orgullosa porque aunque algunos me lo hayan criticado creo que es uno de mis valores, pero desgraciadamente no soy fuerte. Pero no te preocupes, que estoy trabajando en ello. Para mí Sabrina es el ejemplo de cómo se puede aprender a ser fuerte sin coraza, conservando ese halo de dulzura e inocencia.

    ResponderEliminar
  7. No quiero ser pesada, pero solo una frase : nunca renuncies a tu dulzura, andamos escasitos, la fortaleza te llegará por sí sola, verás.
    Y gracias por tus palabras.
    Ah y que la fuerza nos acompañe a ti, a tu padre a mi y a todos los que llevamos algún miedo en nuestra mochila.

    ResponderEliminar
  8. Bueh, esta entrada es antigua... y casi lo fue primeriza para tí. Pero me parece correcto poner este comentario aquí, porque yo venía a buscar la luna... Vine buscando la frase correcta de Audrey Hepburn cuando dice aquello de: "No padre, la luna..."

    Así que sólo agredecerte el haberla encontrado, y desearte que te vayan bien las cosas. ¿Y eso de "los días de color de rojo" también es de Sabrina? Bueno, me picó la curiosidad, así que lo voy a buscar por internet también.

    Saludos.
    V.

    ResponderEliminar

Si me dices algo, tal vez conviertas mi día rojo en un día de color rosa...