martes, 29 de junio de 2010

¿Usted escribe cada día?

-Dígame, ¿usted escribe cada día?
-Sí.
-¿Hoy?
-Sí.
-Es una máquina muy bonita.
-Ya lo creo, y solo escribe prosa rimada con un sentimiento prometedor.
-Pero no tiene cinta.
-¿De veras?
-No.
Holly Golightly y Paul Varjak
en Desayuno con diamantes, 1961

Una de las grandes pasiones en mi vida ha sido siempre la literatura. Fui una lectora empedernida desde los 5 años, y muy pronto decidí que de mayor quería ser escritora. Y empecé a escribir cuentos y poemas. Me publicaron algunos relatos en la revista del cole y gané algún concurso literario infantil. Tenía un futuro prometedor por delante.

La primera vez que mi padre me dijo que yo voy a ganar el Premio Planeta tendría yo 10 o 12 años, como mucho. La última fue la semana pasada. Yo le pongo una bonita sonrisa, no quiero decepcionarle porque es mi mayor y único fan.

La verdad es que dejé de escribir hace demasiado tiempo. A mitad de mis años de universidad. De pronto, releí mis textos y me parecieron ridículos, y sentí que yo no podía darle nada especial al mundo. No tenía nada que decir. Pero nunca quise decirle a mi padre, mi único fan, que no voy a ganar el Premio Planeta.

Eso no significa que haya podido vivir sin escribir. Este no es en absoluto mi primer blog, llevo años escribiendo por este medio, porque parece que el anonimato de internet vence mi pudor y porque en realidad esto no es literatura, es comunicación. De hecho la razón por la que escribo en blogs es porque a mí escribir siempre me ha ayudado a pensar (de adolescente llenaba cuadernos cuando algo me preocupaba), y la ventaja de internet es que los desconocidos que leen no suelen juzgarte y a veces dan consejos muy sabios.

Además de eso, publiqué un libro hace unos años. Pero era un libro de otro tipo, un libro profesional, sobre mi especialidad, no literatura.

Hace unos días tuve la idea de comenzar este blog porque me apetece seguir comunicándome por este medio pero estoy en una nueva etapa de mi vida, muy diferente. Pero lo que no se me quita de la cabeza es lo otro. ¿Qué fue de aquella niña que quería ser escritora?

En el fondo, conozco la respuesta. Tengo miedo. Miedo a no encontrar una historia que merezca la pena contar. Y sobre todo miedo a que me juzguen, y a considerar ciertos esos juicios. He sido durante varios años la fiel novia de un escritor, a la sombra de sus textos, siendo su correctora y su mayor crítica, y sé que en parte esa era mi forma de calmar ese deseo reprimido.

Pero esta vez he hecho un propósito para el futuro. No sé cuándo, ni cómo, ni sobre qué, pero tengo que volver a escribir. No por ganar el Premio Planeta, como me dice siempre mi padre, sino porque sé que lo que más miedo debe darme es precisamente el miedo a ser lo que quiero ser.

6 comentarios:

  1. Víctor ha publicado un enlace en facebook, compré el libro porque me lo recomendó mi prima, que le conoce, y he seguido leyendo y me gusta. Tenemos que vencer nuestros miedos. Yo no te voy a dar ningún consejo de lo que deberías hacer porque a veces nos dejamos llevar por esos consejos y nos podemos equivocar. Si realmente es lo que quieres hacer lo terminarás haciendo.

    ResponderEliminar
  2. Te entiendo, a mi me gusta escribir, lo malo es que yo no sé, al revés que tú que me gusta como te expresas.
    Escribo solo para mi y a veces cuando me releo no reconozco lo que escribí, es como si lo hubiese escrito otra persona, a veces me gusta más, a veces menos.
    Una vez me llené de valor y envié una carta a un concurso sobre el maltrato de género, no gané el primer premio, solo un accésit, o sea entre los cuatro primeros pero me entró el pánico y no me atreví a recoger el premio por no leer públicamente mi carta, me excusé y fue una amiga en mi lugar.
    Después me presente a un concurso de cuentos de Navidad, por volver a probar y volví a ganar el tercer premio, esta vez leí la obra en público y sufrí mucho, tenía un miedo horrible a hacerlo mal y a las críticas.
    No he vuelto a concursar, escribir si. Siendo lo que uno quiere, ¿por qué entra el pánico?
    Yo te animo porque creo que tienes mucho que ofrecernos. A tu blog me remito.
    Un saludo

    ResponderEliminar
  3. @Anónimo: le estoy tremendamente agradecido a Víctor, no por el enlace en sí, sino porque estoy encantada de que le haya gustado lo suficiente como para recomendarlo. En cuanto al tema del post, no sé si alguna vez llegaré a ser escritora, pero lo que sí quiero es no permitir que sea el miedo el que me impida intentar hacer algo que me apasiona. Total, lo peor que me puede pasar... es quedarme como estoy.

    @Ritamalone: creo que compartimos el mismo pudor. Anímate y lo vencemos juntas. Si quieres escribir, hazlo, pero no te lo guardes solo para ti. Tal vez hay por ahí una persona, solo una persona, a quien le hubiera emocionado lo que has escrito. ¿La dejarás sin leerte?

    ResponderEliminar
  4. Los miedos son nuestro peor enemigo, sabias?? Yo siempre lo he sabido y, sin embargo, no me hago caso, jeje... he dejado de hacer muchas cosas por miedo y me he perdido de taanto!! Pero por ahi dicen que la mejor forma de eliminar un miedo es enfrentarse a él, por tanto, te felicito, pq vas a enfrentarte a tus enemigos, desde acá yo te hecho porras, igual y ganas el premio planeta!!

    Por cierto, q desconsiderada soy, ya voy por el tercer comentario y no te he dicho lo que vine a decirte: gracias por tu visita a mi blog, resultó mejor de lo que creí pq me ha gustado mucho lo que he leído aquí.

    Saludos!

    ResponderEliminar
  5. @Cuetzpallin: De nuevo gracias por venir, ya te conocí por el nick :) Es cierto que los miedos pueden hacernos mucho daño, pero nunca es tarde para vencerlos, lo peor que podemos hacer es dejarnos dominar por ellos. El resultado es lo menos importante, lo importante es seguir luchando.

    ResponderEliminar
  6. Yo también escribo. Sé que no tengo calidad, y que no llego a ninguna parte, pero me relaja, me permite descargar mis miedos y neuras... Y es de los mejores momentos del día. Aunque sepa que nadie me leerá...

    ResponderEliminar

Si me dices algo, tal vez conviertas mi día rojo en un día de color rosa...