sábado, 3 de julio de 2010

Yo soy...

Yo soy fea, y torpe, y siempre digo alguna inconveniencia. Voy por la vida rechazando propuestas perfectamente buenas. Me encanta nuestra casa, pero soy tan inconstante que no puedo seguir aquí. Lo siento, lo siento. Algo no va bien en mí. Quiero cambiar, pero no lo consigo, y sé que nunca encajaré en ninguna parte.
Josephine March en Mujercitas, 1994

Hace unos días me llamó la atención un ejercicio que leí en alguna página de internet: escribir una lista con las cualidades que tenía tu hombre ideal, pero incluyendo también en la lista todos los defectos que seamos capaces de pasar por alto. Me pareció muy interesante, y me ha tenido pensando bastante tiempo, sobre todo, claro, por lo de los defectos. Es cierto que todos hemos tenido esa sensación de descubrir algo de una persona y ver una señal de "stop" en nuestra cabeza. Por ahí no estamos dispuestos a pasar. Pero también hemos perdonado ciertos defectillos a nuestras parejas, que incluso nos parece que la hacen encantadora. En cierto modo, me recuerda a cuando en Charada Regina Lampert (Audrey Hepburn) le dice a un Cary Grant que miente más que habla: "¿Sabes qué tienes de malo?" "¿Qué?" "Nada".

Una de las primeras cosas que me hizo sentirme como una idiota tras mi reciente ruptura fue darme cuenta de que, mientras yo había soportado con toda la dignidad posible los defectos de mi contrario (que los tenía, como cualquiera), a él parecían molestarle increíblemente los míos. Eran continuas las quejas, las correcciones, los consejos. Debí darme cuenta...

No he hecho la lista de mi hombre ideal, pero hace días que me ronda la idea de que si la caridad bien entendida comienza por uno mismo, tal vez debería analizar lo que tengo yo que ofrecer, tanto en lo bueno como en lo malo. Como en casi todo en esta vida, me temo que será relativo: una vez me reprocharon que soy cariñosa, así que estoy segura de que habrá defectos que a algunos no se lo parezcan y virtudes que otros no puedan soportar. Igualmente, hay algunos defectos que lucho por superar, y otros que sé que forman parte de mí misma, y poco puedo hacer para remediarlo. Pero por primera vez, en un ejercicio de nudismo psicológico, voy a atreverme a listar los que creo que son mis peores defectos y mis mejores virtudes.

Soy bastante tímida aunque no lo parezca, y me pone muy tensa hablar cuando hay un grupo numeroso escuchando. Con dos o tres personas funciono bien, pero añade una o dos más y me pongo frenética. También soy bastante exagerada, y un poco melodramática en mi forma de sentir las cosas. Tiendo a hablar sin pensarlo demasiado, y el resultado es que a veces meto la pata o acabo diciendo alguna inconveniencia. Soy desordenada, aunque lucho por aprender a mantener mis cosas en orden, pero incluso mi orden es raro. También soy un poco torpe, tropiezo con facilidad y de pequeña se me daban fatal los deportes (aunque ahora hay alguno que sí me gusta). Cuando algo no me interesa, no me interesa en absoluto, y esto significa que soy una absoluta ignorante en cuanto a fútbol o economía. Tengo una relación un poco rara con mi familia, que no todos llegan a comprender. Cuando estoy molesta o enfadada, lo mejor es dejarme en paz porque prefiero que me dejen pasar el berrinche sola y tengo bastante mal genio. Cuando algo sale mal, me desanimo con facilidad, pero si tengo a una persona positiva al lado no me cuesta mucho rato contagiarme. Tengo la autoestima bastante frágil, así que no soporto nada bien las críticas, ni me gusta que me imiten porque me siento ridiculizada. Aunque me encanta bailar, sé que no lo hago bien, así que solo bailo en público cuando he bebido algunas cervezas (por aquello de la autoestima baja), y al principio de una forma ridícula, solo moviendo los pies al ritmo de la música por no desentonar dentro del grupo. No me gusta mi sonrisa, y esta es la verdadera razón por la que soy muy poco fotogénica: por mucho que intente relajarme, siempre me sale una sonrisa falsa. Ah, y soy bastante mala con el dinero, pero puedo decir con orgullo que en los últimos meses he estado luchando contra eso y ahora tengo por primera vez mis pequeños ahorrillos. Soy muy llorona, por lo bueno, por lo malo y por lo regular, así que quien conviva conmigo ha de aprender a no darle importancia a las lágrimas, porque a veces no la tienen.

En contrapartida, tengo algunas cosas que me gustan mucho de mí misma. Soy cariñosa y sensible, me gusta mucho escuchar y me considero una buena amiga. Soy abnegada y generosa, y cuando quiero a alguien (de la forma que sea) lo quiero sin medida. Soy muy apasionada, y cuando algo me interesa me entrego al 110%. Soy una persona fiel, en todos los sentidos. Soy creativa e imaginativa, y terriblemente perfeccionista (esto podría llegar a ser un defecto). Me gusta arreglar cosas, y eso incluye desde retapizar las sillas del salón hasta desatornillar el dvd cuando no funciona a ver si consigo hacer algo (y en la mayoría de los casos, lo consigo). Se me dan bien los ordenadores, adoro aprender a usar programas nuevos y estar a la última. Me encanta cocinar, y creo que lo hago bastante bien, aunque siempre estoy intentando inventar nuevas recetas y experimentar nuevos sabores. Además, para mí la presentación es muy importante, así que cuando te sirva esa bandeja de langostinos fíjate en que están cuidadosamente colocados uno a uno. Me considero una buena anfitriona, me gusta agasajar a quien viene a visitarme. Me gusta hablar largo y tendido después de haber visto una película, y suelo descubrir aspectos que pasan inadvertidos y metáforas emocionantes en las imágenes. Me encanta arreglarme, y aunque habitualmente apenas llevo maquillaje, me gusta hacerlo para las ocasiones especiales, jugar con los vestidos y sus complementos y llevar todos los días altos zapatos de tacón. Tengo muy claro lo que me gusta y lo que no en cuestiones de moda, y tengo un estilo muy personal y algo ecléctico. Soy muy femenina, y muy romántica. De mi físico lo que más me gusta son mis ojos, verdes. Soy hogareña pero me encanta salir de tapas o a cenar por ahí, incluso a bailar si la cosa se anima. Me gusta mucho viajar pero siempre que pueda ir a mi aire, rehuyo de lo organizado (de hecho cuando hago turismo prefiero comer una pizza o un bocadillo sentada en los escalones de una plaza que hacerlo en un restaurante).

Esta soy yo, lo peor y lo mejor, y alguna cosa que seguro que me he dejado en el tintero. En la película cuya cita encabeza este artículo, Jo March le dice a Friederich Bäehr: "Soy defectuosa sin remedio", a lo que éste le contesta: "Creo que todos somos defectuosos sin remedio". Me pregunto si en este momento habrá alguien escribiendo una lista de lo que quiere en una mujer y los defectos que está dispuesto a perdonar, y si esa lista se parecerá a la que yo acabo de hacer. Alguien, como yo, defectuoso sin remedio y con muchas ganas de amar.

8 comentarios:

  1. En tus aspectos positivos, buenos.. somos muy parecidas. Con que nos gusta los tacos bien altos, vestirnos bien; más que nada, estoy de acuerdo con lo de la pizza y comerla en alguna escalera, algún banco de una plaza a que ir a un restaurant. No sé, soy muy clásica me parece.
    Y mi casa, es mi refugio. Igual que mi pieza, podría pasar todos los días acá dentro que no me cansaría. Porque no sé, me siento bien.
    Pero, sacando todo esto, sé que existen hombres capaces de perdonar esos errores, que enumeraste. Que es normal que alguien lo tenga, porque nadie es perfecto; por lo menos, hasta lo que yo sé.. no? Y al que te criticó que eras cariñosa, no sé que pretendía. Qué seas una mujer fría? después son los primeros en reprochar un poco de cariño..

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  2. @Lucía: ¡Al fin te pongo nombre! Y bien bonito que es...

    Me gustan esas cosas que mencionas, que nos hacen un poco polifacéticas: superchics llevando tacones, pero naturales al comer sentadas en la calle...

    Y en cuanto a los defectos, creo que una parte muy importante del proceso de madurar es aprender a mirarte al espejo (hablando de forma figurada) y ver cómo realmente eres, y aceptarte como eres intentando "limar" (que cambiar, se cambia poco) lo que no te gusta. Creo que cuando te aceptas y te amas a ti misma, haces más fácil que los demás te acepten y te amen.

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  3. Jaja, muchas gracias!
    Si, me gusta ser natural; verme bien, pero natural. Y está más que bien, el que se acepta tal cual es... y el que se puede mirar al espejo y ver tal cual es, sin ver de más, ni ver menos de lo que es.

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  4. Me gusta mucho.
    Yo también hago listas a veces, e intento mejorar, pero es frustrante cuando te das cuenta de que a veces es imposible y como dicen en la película eres defectuosa sin remedio.
    Pero bueno, todo se andará...

    Un beso :D

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  5. Qué agradable llegar acá y encontrarse con un post tan honesto. Muy hermoso. Ojalá me atreva a hacer una lista propia como lo has hecho tú.

    Muy buena idea hacer esa lista de defectos :)

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  6. @La Chica Gris: Hay cosas que se pueden mejorar, y lo digo por experiencia, y otras que no se pueden cambiar. Hay que enfocarse en las primeras y aprender a querernos pese a las segundas.

    @Implicada: La verdad es que me ha costado mucho trabajo, he dicho muchas cosas de las que no estoy orgullosa pero para mí ha sido muy importante eso de poner por escrito lo peor que pienso de mí misma, y darme cuenta de que pese a todo ello tengo mucho que ofrecer.

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  7. @Víctor... Gracias por tu visita, aunque como sé el talento que tienes para la próxima vez te pido, con mucho mucho cariño, menos adulación y más opinión... que conociéndote tus opiniones seguro que tienen mucha miga, y mira que te haces de rogar...

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Si me dices algo, tal vez conviertas mi día rojo en un día de color rosa...