jueves, 19 de agosto de 2010

¿Te casarás conmigo?

-Te casarás conmigo, ¿no?
-No lo sé.
-¿Pero puede ser?
-Puede ser.
-¿De verdad? ¿Te casarías conmigo?
-Sí.
-Cuándo?
-No sé.
-¿Qué te parece mañana? Lo creerán precipitado, pero...
-No lo sé, no sé qué es lo que me pasa...
-Estás indecisa, ¿verdad? Pues no debes estarlo, nos casaremos.
-No podremos hacerlo.
-Sí podremos.
Ben Braddock y Elaine Robinson en El graduado (1967)
He visto El graduado varias veces, y confieso que las primeras me quedaba con la sensación de no haberla entendido del todo. Hace un par de meses vi otra película en que culpaban al protagonista de ser un romántico por la influencia de haber escuchado demasiado pop británico y una mala interpretación de El graduado. Esa idea me ha tenido pensando una buena temporada.

Creo que esa mala interpretación es precisamente la que hace Ben. La película acaba cuando otra historia comienza, la historia de Ben y Elaine. No sabemos si Elaine anula su matrimonio, si se casa con Ben, si son felices, si sus familias alguna vez les perdonan por el escándalo. La película tiene un final en apariencia feliz que precisamente por eso me parece líricamente trágico.

Ben ha sufrido una transformación. Al principio de la película se siente vacío, poco después manipulado (maravillosa la escena en que sus padres lo convierten en un objeto al obligarlo a aparecer ante todos sus conocidos como aquel buzo del acuario en su habitación. Y su vía de escape para esto es el sexo, el morbo, la traición consciente a los valores tradicionales. Pero entonces llega el amor, inesperado, y transforma a Ben. Pero nuestro Ben adopta esa actitud inocente, un poco naif. Comete el error de que el amor vence todas las barreras. De que la insistencia y la fuerza de voluntad son premiadas.

Desgraciadamente, el amor no funciona así. No es insistencia, no es voluntad, ni siquiera es lo que tradicionalmente conocemos como romanticismo. Mi problema es que creo en el amor, pero, pese a que tengo muy claro lo que no es, aún no me siento capaz de definir lo que es. Tal vez tendría que volver a reinterpretar El graduado.

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